No sé en qué momento me he convertido en una persona tan vaga. Yo madrugaba en verano, hacía deporte dos horas al día, estudiaba, tenía tiempo para mi vida social, salía de noche... ¿y ahora qué? ¿en qué momento me he convertido en esto?
No tengo motivación, por mucho que la busque no aparece, tuve un trabajo que dejé, he dejado el mismo curso dos veces y esta, que es la tercera vez que lo intento, ya quiero tirar la toalla.
No sé, tal vez no esté hecha para vivir, pero es incómodo no tener fuerza de voluntad para nada, me cansa hasta tener que moverme poner a cargar el móvil. Igual me he vuelto una adicta a la tecnología y lo único que me apetece es jugar a Clash Royale o ver vídeos de maquillaje.
O igual es que veo demasiados youtubers y mi mente se ha hecho a la idea de que podría ser una Dulceida de la vida y tener dinero solo por lucir mis modelitos o por hacer el estúpido delante de una cámara.
A veces me gustaría perder de vista mi ciudad e irme muy lejos a probar suerte pero tengo unas obligaciones que me atan aquí. Malditas obligaciones.
Ya ni siquiera leo, tampoco me maquillo y me esfuerzo cero en ir arreglada a la calle, igual es que estoy muy triste porque me falta la persona de mi familia, de mi vida a la que yo más quería. Eso también me consume, es un ancla que me ha hundido pero aún me queda aire para seguir aguantando todo esto.
No sé si me faltan fuerzas o ganas, por el momento estoy intentando estudiar y empezar a escribir de nuevo ya es hacer algo, supongo.
Tal vez no esté hecha para salir de cama, igual deberían meterme en el zoo para poder dormir todo el día y que cuatro gilipollas me lancen comida. Sí, tal vez haga eso...



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