La mayor traición de mi vida fue un karma instantáneo por lo mal que me había portado yo misma. Por intentar llenar mi cabeza con otras cosas e intentar sentirme querida por alguien, traicioné al hombre de mi vida. Y él, como un boomerang hizo lo mismo provocando un bucle de daño en el que el boomerang lo golpeaba y rebotaba en mi cara hasta que decidimos pararlo.
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